Hace ya unas cuantas semanas echaron un documental en la 2 (¡cómo no!) que trataba acerca de la obsesión por la belleza y el culto al cuerpo, una plaga que parece extenderse cada vez más en los países de nuestro entorno, y a juzgar por la estadística, en el nuestro especialmente (España está a la cabeza, junto a Estados Unidos, en número de operaciones de cirugía estética). El reportaje en cuestión abordaba el inmenso poder de la industria cosmética, poder que ejerce de manera inmisericorde sobre la mayoría de las mujeres occidentales y parece ser que ya sobre una parte importante de la población masculina, sobre todo las generaciones más jóvenes, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta el nivel de aborregamiento extremo al que estamos llegando.
Veamos: la reportera va a Londres, la capital más 'cool' de Europa, y allí es retratada por uno de los fotógrafos de moda más prestigiosos. La foto está perfecta, ella se ve monísima y hasta ahí todo perfecto. Pero el fotógrafo tiene un as en la manga: el photoshop. Momentos después, él la muestra el resultado, y pone las dos instantáneas una junto a la otra. El resultado es increíble. Ella misma admitió que, a pesar de haberse gustado en la primera fotografía, tras pasar por el mágico filtro realmente parecía mucho más joven, con una belleza más fresca y luminosa. Y no es que el fotógrafo se mostrase especialmente orgulloso con el resultado, ya que según él, su oficio es retratar la realidad, captar sus matices, pero no cambiarla, añadiendo que el 100 por cien de las fotografías que aparecen en las revistas de moda están retocadas. Y si no sabemos apreciar la belleza natural del ser humano, de cada uno de nosotros, tal y como somos, sin artificios ni manipulaciones, creo sinceramente que algo no marcha bien (aunque hay que reconocer que 'el retoque' no es algo novedoso, ya los emperadores romanos daban instrucciones a los artistas con el objeto de que potenciaran sus virtudes físicas).
La periodista va posteriormente a entrevistarse con la directora y la editora de una revista de moda. Y sí, no se les cayeron los anillos ni nada al reconocer que las fotos que publicaba eran pura mentira, belleza totalmente irreal e imposible, y que si había mujeres que se sentían mal al verlas era problema suyo, de su autoestima. Y digo yo, ¿no será también que la relación causa-efecto es a la inversa? De hecho, en la Universidad de Utrecht (Holanda) se realizó un experimento con un grupo de mujeres. Se las dividió en dos salas, en una de esas salas había varias revistas de moda, en la otra no. Por supuesto, las mujeres de la primera sala ojeraon las revistas, y posteriormente se las entregó un cuestionario a todas ellas en el que se las pedía que se autovaloraran físicamente. El resultado fue tremendo. Las que no vieron todas esas imágenes de modelos photoshopeadas se puntuaron mucho más alto que las que sí lo hicieron. La encargada de dicho estudio aportó un dato estremecedor: hasta que llega a la adolescencia, un niña habrá visto más de 20.000 imágenes de ese tipo. Ergo... ¿no sería descabellado pensar que todas esas revistas tienen, cuanto menos, una parte de responsabilidad?
Bueno, seguiré hablando de esto y otras cosas próximamente, que hoy es domingo y mi cabeza no da "pa" más...
Pero para terminar, una cita de Oscar Wilde: "la mayoría de gente son otra gente. Sus pensamientos son las opiniones de otros, sus vidas un plagio y sus pasiones son slogans".
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