Ahora nos escandalizamos, y con razón, del fraude electoral perpretado por el régimen iraní. Pero... ¿alguien se acuerda del tongazo-pucherazo en las elecciones presidenciales de 2000 que dieron el poder al nefasto George W. Bush? Sí, todo el revuelo que se armó con el recuento de votos en Florida (cuyo gobernador era por aquel entonces el hermanísimo, Jeb Bush, el que en una visita a España en 2003 nos intentó "vender" los "beneficios prácticos" de la alianza entre Aznar y Bush en Irak), las famosas papeletas mariposa... y finalmente la Corte Suprema que dio carpetazo al asunto. Y no me gusta hacer política ficción sobre lo que podría o no podría haber pasado en caso de que el Presidente de los Estados Unidos en 2000 hubiese sido Al Gore y no Bush, pero pfffff, me cuesta creer que su mandato hubiese sido tan desastroso.
Por eso creo yo que ese pucherazo marcó el inicio del declive del Imperio. Porque una potencia mundial que además presume de Democracia debe dar ejemplo. Y ahí desde luego que no lo hizo.
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