lunes, 20 de diciembre de 2010

SENTIDO COMÚN

De un lector de "Público", a propósito de la bajada del PSOE en las encuestas:

Algunas conclusiones sobre este último barómetro electoral del Publiscopio:

1º.- El sondeo se ha realizado entre 10 y 13 días después del decreto ley que ha impuesto el Estado de Alarma (3 de Diciembre). Ello muestra claramente que cuanto más represivo se vuelve el PSOE más alimenta los votos de la extrema derecha (PP). Es cierto que ese viernes 3 de Diciembre se aprobaba la privatización de AENA, la ayuda de la eliminación de los 426 EUR para parados de larga duración y se dejaba ya claro que se iniciaría el asalto a las pensiones, con una primera parada en el aumento de la edad de jubilación. Pero ello sólo demuestra que es cierto el aserto que acabo de exponer (represión social)

2º.-Sube la intención de voto a IU, a la que felicito, por recoger, sin hacer nada en la calle, no movilizarse, obsesionarse sólo con crecer en el Parlamento (los comentarios de cada vez mayor número de sus seguidores son evidentes desde hace ya más de un año: crecer, crecer, crecer), como si un buen puñado de diputados, a casi 2 años vista de las elecciones, en un Parlamento de mayoría absoluta PP, sin cimentar ese crecimiento en las luchas sirviera para algo. Sobre la desmovilización sólo se edifica un "baja tú, para subir yo"

3º.-La gente se dispara un tiro en un pie, apoyando una opción como el PP, que heredará las políticas represoras del PSOE (buena parte del trabajo ya hecho) y continuará, firme y marcial, en la misma política.

4º.-La sociedad se corre a la derecha cuando no hay respuestas de izquierda -que sólo pueden ser la lucha, la movilización, el combate y la revuelta, siempre en convergencia con todos los pueblos de Europa, porque los ataques del capital son internacionales- y cuando los socialiberales del PSOE hacen la más cruda política de derechas.

5º.-La sociedad abomina del vacío y desea seguir creyendo que este sistema económico capitalista tiene soluciones desde dentro, desde los partidos del sistema y que todo lo arrebatado a los trabajadores volverá a estos, una vez superada la crisis. Nada más falso. El sistema económico va implosionando lentamente, primero en el mundo rico, y después lo hará en el resto. Y sobre sus cimientos sólo surgirá una vuelta a las más crueles condiciones de trabajo del siglo XIX en el XXI. Para evitarlo, sólo las respuestas desde la izquierda son la única salida.

6º.-Para ello no nos sirven los partidos del sistema: ni la derecha de toda la vida (PP), ni la sobrevenida (PSOE) porque sus recetas son las que son, ni tampoco los obsesionados sólo con crecer en el Parlamento porque no luchan en la calle.

7º.-Hace falta una izquierda de combate que, aguante el palo en estos tiempos de desmovilización, no pierda la paciencia con ello, y vaya creando un poso de ejemplos combativos.

Ruego que si hay algún tipo de respuestas se den en términos argumentales y no de simple y fácil descalificación. Ésta última es un recurso inútil que puede que ayude a quien ejerza un "patriotismo" de partido pero no a los trabajadores como clase

http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2010/12/como-hacer-frente-lo-que-se-nos-viene.html

HACE FALTA YA OTRA HUELGA GENERAL Y LA PRIMERA HUELGA GENERAL EUROPEA

domingo, 12 de diciembre de 2010

Reproduzco un muy acertado comentario de un lector de "Público":

"Tal y como nos lo venden, el deporte es una perversión. Una cosa es hacer un poco de saludable ejercicio y otra bien distinta es esforzarse durante años en arañar una milésima al crono; cometer la insensatez de querer ser el primero en carreras que no llevan a ninguna parte o, todo lo más, al mismo punto de partida. Dedicar una infancia y juventud a batir un record es algo que debería estar prohibido por alienante y por limitar al desarrollo intelectual y afectivo de los jóvenes.

Con las cosas así, montar este pollo de que si se drogan o no se drogan me parece un sublime acto de hipocresía. La vida que llevan esos deportistas "de élite" es de por sí una pura droga y un desvarío sin sentido. Y todo para que, primero, esos pobres chicos se crean que hacen algo importante, segundo, el lisabesqui de turno se pavonee por las muchas medallas que obtiene España (en la mejor tradición castro-briesneviana) y, tercero, que nosotros disfrutemos ante el televisor pensando que una buena medalla vale más que mil crisis. ¡País!"

miércoles, 15 de septiembre de 2010

UN MUNDO MÁS JUSTO ES POSIBLE

Fruto de la herencia política de la Ilustración es la idea por todos aceptada, al menos en teoría, de que no es bueno que el poder (político) se concentre en unas pocas manos. De ahí la división de poderes, presente, en mayor o menor medida, con mayor o menor efectividad, en nuestras democracias: poder ejecutivo, legislativo y judicial.
Pues bien, esto que a todos nos parece estupendo, está circunscrito a lo que es el poder político, algo lógico por otro lado si tenemos en cuenta el contexto histórico en el que se encontraba Montesquieu: la Monarquía Absoluta, el Despotismo Ilustrado. Por un lado teníamos un monarca que ostentaba todo el poder y por el otro una burguesía en auge que reclamaba su posición en la sociedad.
Pero volviendo a la actualidad, y dejando a un lado la ingenuidad, ¿alguien se cree que el poder material de este mundo reside en los parlamentos, en los gobiernos? No, las multinacionales, las grandes corporaciones. El poder del dinero. Ahí está el poder, los que ponen y quitan gobiernos, los que fijan el precio de los alimentos, los que controlan los medios de comunicación y por tanto a la opinión pública.
Por tanto, si es bueno limitar el poder político, como hemos visto, ¿por qué no limitar asimismo el poder económico?
Vayamos por partes: por un lado están los ricos que cada vez lo son más y más, por otro lado está la clase media, lobotomizada y amansada, y por el otro la mayoría de los seres humanos de este planeta, cuyo único objetivo es sobrevivir día a día.
Yendo al grano. En mi opinión, ¿cuál es la causa de este desigual reparto de la riqueza y los recursos? Hay tantas causas, pero ahora quiero centrar mi atención en una de ellas: el perverso concepto de propiedad en nuestra sociedad. Porque parecería fácil de entender y hasta lógico el pensar que si una persona tiene muchos bienes y los ha conseguido de manera legal, muy bien, nada que objetar, son suyos y puede hacer con ellos lo que quiera. Pero... manera legal, ¿equivale a manera justa? Porque hay muchos medios de hacerse rico que aunque son perfectamente legales, éticamente son cuanto menos cuestionables. Pero aún en el supuesto de que no sólo sea de manera legal sino legítima y ética (es decir, una persona emprendedora que con su esfuerzo y preparación ha conseguido levantar una fortuna), creo que merece la pena recordar que ni todos los méritos con exclusivamente nuestros ni todos los fracasos achacables totalmente a uno mismo. Lo que quiero decir, es que, como decía Ortega y Gasset, "soy yo y mis circunstancias". Imaginemos dos gemelos, idénticos, a los que separan nada más nacer. Uno de ellos es criado en el seno de una familia acomodada de Boston, por poner un ejemplo, y en cambio el otro crece en el Bronx, por poner otro ejemplo. Naturalmente, los dos tienen las mismas predisposiciones naturales pero me cuesta creer que pasados 40 años sus vidas guarden alguna similitud. Y ello es porque no han tenido las mismas oportunidades o los mismos condicionantes. Y no quiero decir con esto que vayan a tener una clase de vida que a priori uno podría pensar. Puede pasar perfectamente que el que se crió con una familia acomodada acabe enganchado a las drogas de diseño y que el que vivió en el Bronx, a base de esfuerzo y superación, consiga acabar la carrera de Medicina a base de becas y llegue a covertirse en una eminencia de la cirugía.
Lo que quiero decir es que si uno ha sido capaz de crear una fortuna, en parte será gracias a sus méritos, pero que no quepa la menor duda de que en gran parte lo es gracias a lo que ha recibido de la sociedad, sus logros se han materializado por la estructura jurídica, legal, social y económica que permite el desarrollo de su actividad.
Siguiente paso: aún así puedo admitir que efectivamente, una persona que se ha enriquecido legalmente disfrute de sus posesiones sin más limite que el impuesto por el sistema tributario.
Ahora bien, lo que no admito son las Paris Hilton de este mundo. ¿Pero qué ha hecho ella para tener esa fortuna y disfrutarla, sobre todo de la manera que lo hace? ¿El mero hecho de haber tenido la suerte (o la desgracia) de nacer en una familia inmensamente rica es justificación para que tenga la vida solucionada y más que solucionada?
Ahí la limitación del poder económico que propongo: supresión de las herencias. Así de claro.
Porque lo que suele pasar con esa clase elitista y arrogante es que suele ser bastante endogámica y exclusivista: van a las mismas escuelas, se divierten en las mismas fiestas, se casan entre ellos, y al final, todo queda en casa.
Evitemos todo esto de una manera sencilla: no hay herencia. Lo que uno gane a base de esfuerzo en su vida, será de él pero no pasará a sus descendientes. Que se busquen la vida como todo hijo de vecino.
Por supesto, todo esto con ciertos límites: por ejemplo, sí podrá ser heredada la casa familiar, y monetariamente hasta una cierta cantidad. El resto, si es dinero, directamente a paliar las necesidades de los más pobres. El resto, lo que pueda venderse, que se venda, y lo que no, que lo gestione un administrador.
Otro límite sería la minoría de edad, en el sentido de que en los casos de orfandad, el menor tendría derecho a disponer de los bienes hereditarios con el objeto de proporcionarle una vida digna y unos estudios.
Todo esto puede resultar controvertido, sin duda lo es. Pero en el fondo, también es un favor que se les hace a los niños ricos. Porque sus papás, en vez de malcriarlos, lo que harán, sabiendo que no van a recibir un céntimo de sus millones, será procurar educarlos correctamente e intentar convertirles en hombres y mujeres de provecho.
En el fondo, a lo que apelo es al famoso "velo de la ignorancia" de John Rawls, que lo que viene a decir es que para diseñar una sociedad justa, tenemos que olvidarnos de quiénes somos y de todas nuestras circunstacias: sexo, color de piel, posición económica... De esta manera, si nadie conoce su lugar en la sociedad, si va a ser guapo, alto, feo, listo, si va a tener una discapacidad, etc. todos procurarán que no se privilegie a nadie en base a esas características, procurando por tanto un esquema de justicia social aplicable a todos.
Porque, ¿acaso los habitantes de los países del tercer mundo han elegido nacer allí? No, como tampoco lo ha hecho Paris Hilton. Intentemos cuanto menos que las oportunidades de prosperar en este mundo cada vez dependan menos de factores que no se pueden elegir, como el color de la piel, el país en que se nace o la posición social que uno ocupa por razones étnicas o familiares.
En resumen: el concepto de herencia no tiene razón de ser en un modelo justo de sociedad, puesto que los bienes que una persona acumula a lo largo de su vida, los recibe gracias a todo lo que la sociedad le aporta. Es de justicia que a cambio, lo retorne posteriormente a esa misma sociedad la cual se debería encargar de redistribuir esos bienes para un reparto equitativo de la riqueza.
Los ricos, sabiendo que sus hijos no recibirán su fortuna, procurarán y se esforzarán por construir un mundo más justo y humano, en el que todos tengan las mismas oportunidades, incluidos sus hijos.
Y los padres, si de verdad se preocupan de sus retoños, lo que tienen que hacer es educarles sabia y responsablemente, procurarles una buena formación y como digo, que sean hombres y mujeres como Dios manda.

martes, 24 de agosto de 2010

A veces...

A veces, cuando me siento deprimido y soy incapaz de ver una salida, empiezo a recordar los momentos más felices de mi vida. Aguanto así unos instantes y cuando noto que ya no puedo más...........

............ Enciendo la tele y veo "Mujeres y hombres y viceversa", y entonces sé que puedo enfrentarme a todo.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

(SI NO FUESE POR EL SENTIDO DEL HUMOR...)

lunes, 14 de diciembre de 2009

BHOPAL, JUSTICIA ENVENENADA

Bhopal sigue muriendo
El jueves se cumplen 25 años del terrible escape tóxico en la ciudad india. Tras decenas de miles de muertes, el veneno liberado aún sigue matando y destrozando vidas

Panna Lal Yadav se despertó aquella media noche por los gritos aterradores y el ruido de un tumulto de gente corriendo. Sintió que el aire "se convertía en fuego" y le quemaba ojos y pulmones. No podía ver claramente, pero oía que sus hijos no dejaban de toser. Desesperado, le gritó a su esposa que, al igual que sus vecinos, debían huir. "En las calles vimos cómo la gente caía fulminada como moscas tras ser rociada por los gases. Teníamos que correr entre cadáveres", recuerda todavía turbado.

Panna y su familia vivieron la madrugada del 3 de diciembre de 1984 uno de los desastres más graves de la historia. En su ciudad, Bhopal, en el centro de la India, y muy cerca de su casa, 42 toneladas de uno de los químicos más tóxicos, el isocianato de metilo (MIC), escaparon en forma de gas de Union Carbide, una fábrica de pesticidas estadounidense.

Esa noche murieron casi 3.000 personas y en los días siguientes hasta 15.000, según las conservadoras cifras oficiales. Según diversas ONG y otros activistas, podrían ser hasta 25.000 muertos y unas 100.000 las personas con secuelas permanentes: cáncer, males de estomago, de hígado, de riñón, de pulmones, trastornos hormonales y mentales... Transcurridos 25 años, Bhopal sigue sufriendo.
La situación todavía es desastrosa. Los directivos de Union Carbide, encabezados por su presidente, Warren Anderson, escaparon de India y han eludido la causa criminal abierta en su contra. La fábrica quedó abandonada y sin limpiar. En lo que ahora es el centro de la ciudad permanecen más de 300 toneladas de químicos peligrosos -entre ellos DDT- en contenedores que estuvieron desprotegidos hasta hace sólo cuatro años.
Otras 10.000 toneladas de desechos tóxicos siguen enterradas cerca de la fábrica, según las ONG. Union Carbide mantenía unos tanques de evaporación por los que pasaban sus desechos químicos tóxicos y ahí están todavía con toneladas de sedimentos peligrosos. Y encima de ellos mucha gente va a hacer sus necesidades cada mañana, pues pocas de las chabolas cercanas tienen baños.
"Aunque no se hubiera producido una fuga de gas, el desastre era inminente. Y con el paso de los años y las lluvias, estos tóxicos se han filtrado al subsuelo y han llegado al agua que beben unas 30.000 personas", asegura Rachna Dhingra, que está al frente de la Campaña Internacional de Justicia en Bhopal, que agrupa a las asociaciones de víctimas.
El agua disponible en algunos sectores contiene altos niveles de productos químicos dañinos, incluidos cloroformo y tetracloruro de carbono, conocido cancerígeno, de acuerdo con las comprobaciones de varios estudios. Y cerca de la fábrica se encontraron asimismo metales pesados nocivos, según denunció Greenpeace. El proceso judicial es largo y el año pasado se reabrió el caso con el requerimiento de que la empresa limpie la zona y compense económicamente a las miles de personas que bebieron agua contaminada.
El Gobierno del Estado del que Bhopal es capital, Madhya Pradesh, ha establecido un sistema de tuberías de agua potable, que todavía es insuficiente. En el barrio de Sunder Nagar, los vecinos hacen cola para conseguir agua limpia. Raju Raikwar, vendedor de pescado, dice que a veces el agua escasea durante una semana. "Pero al menos ya no tenemos que beber a diario la contaminada. Tenía un sabor amargo y enfermábamos del estómago. Nos dolían los pulmones y la garganta", se queja.
Según la asociación de víctimas, todavía es minoría la gente que recibe agua potable permanentemente. Muchos toman aún el líquido contaminado. "Sabemos que bebemos veneno y se lo damos en la boca a nuestros hijos. Pero, ¿qué podemos hacer?", lamenta una afectada, Kalpana Rajarat, maestra de escuela.
La familia de Panna Lal Yadav resume amargamente las consecuencias de la catástrofe de Bhopal. Días después del desastre murió su hija menor, con apenas un año de edad. "Se le empezó a caer la piel a trozos", cuenta un padre, ahora sexagenario, que fue obrero en la fábrica de Union Carbide. Enseña los papeles que demuestran que aún le adeudan algunos pagos. Su vida ha sido siempre dura: cansancio crónico, y falta de apetito y de aliento. Ahora lo único que puede hacer es vender cacahuetes, lo que le reporta muy pocos ingresos.
También sus hijos se sienten débiles, padecen psoriasis y les duele el pecho. Hasta hace poco bebían el agua contaminada. Uno de los hijos de Panna Lal Yadavha ha engendrado dos niños con parálisis cerebral: Vikas y Aman, de 10 y 8 años, tienen ojos brillantes y curiosos y una sonrisa encantadora, pero sus cuerpos no les responden. No pueden alimentarse por sí mismos, ni andar, ni ducharse, ni ir solos al baño. Su madre teme que nunca llegarán a ser autónomos.
Vikas y Aman pertenecen a la segunda generación de víctimas de Bhopal, llamada así por la elevada incidencia de niños con taras de nacimiento: hasta diez veces más que en las comunidades con agua potable, según un estudio de la clínica Sambhavna, que atiende gratuitamente a 30.000 pacientes, gracias a donaciones privadas.
Los padres de Vikas y Aman eran niños cuando ocurrió el desastre y han bebido veneno casi toda su vida. "Mis niños están siempre sonriendo, pero no se enteran de nada, incluso cuando yo estoy llorando por ellos. Es muy triste. No sé que va a pasar cuando no haya quién los cuide". La abuela de los pequeños, Umvati Yadav, se lamenta: "Lo que más rabia me da es que ni la empresa ni el Gobierno asuman ninguna responsabilidad".
Niños ciegos, sordos, con retraso mental o cuerpos de extremidades rígidas, grotescamente entrelazadas, reciben rehabilitación en Chingari Trust. Esta ONG tiene a 320 menores a su cargo. "Son muchos más los niños enfermos en Bhopal a causa del escape de Union Carbide, pero sólo llevamos la cuenta de los que podemos ayudar y estamos seguros de que sus padres fueron víctimas de la fuga de gas", asegura el administrador, Tarun Thomas.
Muchos niños varones son mucho más bajos que sus coetáneos. Suraj, a sus 12 años, mide como su vecino de seis. Un estudio del Journal of American Medical Association reveló en 2003 que los chicos con padres expuestos al gas pesan menos. El crecimiento sufre retrasos y la parte superior del cuerpo es desproporcionadamente más pequeña que la inferior.
Los niños que ahora nacen enfermos no son reconocidos como víctimas por el Gobierno y, por tanto, no reciben ningún tipo de ayuda oficial. "No hay víctimas de segunda generación. Niños con defectos de nacimiento los hay en todas partes. ¿No los hay en tu país?", pregunta a la periodista, en su fastuoso bungaló, el ministro para la rehabilitación y el alivio de la tragedia del gas, Babulal Gaur. El político octogenario, que fue gobernador del Estado, asegura que no ha recibido ninguna queja de las víctimas. "Fue una gran tragedia, pero las víctimas ya están muertas. Los afectados ya fueron indemnizados y ahora la rehabilitación está funcionando bien. Ya no hay contaminantes en la fábrica porque las lluvias de 25 años ya lo han lavado todo", comenta. ¿Y entonces para qué su ministerio? "Porque le prometimos a la gente que siempre íbamos a estar ahí para cuidar de ellos", asegura.
Pero esta opinión es exactamente la opuesta a la que expresan las víctimas y los activistas. "A un cuarto de siglo de la tragedia la gente de Bhopal no ha recibido justicia y no ha logrado vivir en dignidad. Union Carbide se ha negado a hacerse cargo de sus responsabilidades y los Gobiernos, tanto nacional, como estatal, han fallado; han sido corrompidos por la empresa. Tenemos pruebas incontables de sobornos de miles de dólares a políticos". La acusación es realizada por la representante de las víctimas, Rachna Dhingra, quien habla de un intenso tráfico de influencias. Entre otras perversiones, resulta que el abogado defensor de la compañía en los tribunales es el portavoz del gobernante Partido del Congreso, Abhishek Manu Singhvi.
La reclamación de responsabilidades de los bhopalíes se hizo más difícil en 2001, cuando Union Carbide fue comprada por Dow Chemicals, también estadounidense, que se niega en rotundo a asumir ninguna responsabilidad. Dow Chemicals nunca fue propietario ni operó la planta y la compró más de 16 años después de la tragedia. La empresa tiene intereses en el subcontinente, donde produce y vende su insecticida Dursban, que por su toxicidad está prohibido para uso comercial en Estados Unidos.
La compensación a las víctimas de Bhopal se limita, por el momento, al acuerdo que Union Carbide alcanzó con el Gobierno indio en 1989: 470 millones de dólares de indemnización, una pequeña parte de los 3.000 millones de dólares originalmente exigidos. Cada una de las víctimas recibió, en teoría, varios pagos por un total de 50.000 rupias (unos 720 euros de ahora), pero muchos denuncian que ni si quiera recibieron esa cantidad.
La familia de Panna Lal sí la recibió para cada uno de los miembros enfermos. Pudieron así construir la modestísima casa de ladrillo donde viven. No les alcanzó para nada más. "El tratamiento de los niños es muy caro y además requieren mucha atención", dice la abuela. La familia no acude a los hospitales establecidos por el Gobierno porque el servicio es pésimo.
No sólo las víctimas se quejan de estos hospitales: un informe presentado este año ante la Corte Suprema por un comité de investigación independiente encontró que la plantilla de médicos es escasa, las medicinas de poca calidad, la información de los pacientes precaria y la higiene brilla por su ausencia.
Y como otras muchas historias en India, la pobreza lo agrava todo. Tras la catástrofe, el terreno alrededor de la fábrica de pesticidas se abarató y fue tomado por el chabolismo: casuchas de plásticos, maderas y láminas. Y además, la contaminación. Y tal vez a raíz de ello, un estudio de un hospital público sitúa en la zona de la tragedia unos altos índices de mortalidad. "Y no podemos echarles de ahí, de sus chabolas. Éste es un país democrático y la gente puede vivir donde quiera", dice el ministro Gaur.
Con el crecimiento de la ciudad, el lugar ha quedado en el centro de esta capital que en 2011 tendrá 2.1 millones de habitantes, según las estimaciones oficiales.
En teoría nadie puede pasar a la fábrica sin un permiso, pero aunque uno de los laterales está cercado y, vigilado por guardias, en los otros basta con saltar una pequeña tapia de menos de un metro para entrar. Los niños van habitualmente allí a jugar al críquet, y las familias entran a cortar hierbas secas para alimentar el fuego.
En el centro del solar, la antigua planta de pesticidas impone. Semeja el escenario de una película de ciencia ficción abandonado tras un ataque biológico. Poco a poco, los gigantes de hierro abandonados han sido cubiertos por el óxido y la vegetación.
El Gobierno del Estado pretendió abrir la fábrica al público al cumplirse el 25º aniversario de la catástrofe. "Se trataba de que la gente viera que no es peligroso", aseguraba el ministro. Pero las manifestaciones de las víctimas detuvieron el intento. "El Gobierno quiere pregonar que está limpio, que no hay problema, para quitarse de encima la descontaminación del lugar y, por otra parte, absolver así a la empresa de sus responsabilidades", dice la portavoz de las víctimas.
Mientras tanto, en Bhopal y en algunas otras ciudades de India y del resto del mundo han comenzado una serie de campañas recordando el desastre y exigiendo justicia. Amnistía Internacional sostiene en su campaña que "Bhopal es una burla para los derechos humanos. El legado de Bhopal pervive porque sus habitantes nunca han podido reivindicar sus derechos. Es más, los efectos negativos del escape afectan a las nuevas generaciones".
Pero a pesar de todo este movimiento internacional, las víctimas tienen poca fe. Un cuarto de siglo de espera les ha arrebatado la esperanza. Panna Lal, afectado y abuelo de los niños Vikas y Aman, es tajante: "Tal vez hubiera sido mejor morir el día del desastre. Al menos los que murieron ya no están aquí. Nosotros llevamos 25 años sufriendo".
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Bhopal/sigue/muriendo/elpepusocdmg/20091129elpdmgrep_7/Tes

sábado, 28 de noviembre de 2009

DERECHO A LA VIDA Y OBLIGACIÓN DE PROTEGERLO

El presidente del Congreso de los Diputados publicó hace unos días un artículo en el que reflexiona sobre la propuesta de reforma legislativa sobre el aborto, patrocinada por su propio partido. José Bono comienza por señalar que en un tema tan serio "su conciencia lo interpela". Apunta, acertadamente, que no se puede considerar un asunto tan delicado como si de "una ley sobre seguros agrarios se tratara". No obstante, luego de un sorprendente esfuerzo de acrobacia argumentativa, concluye haciendo precisamente eso: considerando a la vida humana como un simple elemento más de ponderación en la ecuación política. Creo sinceramente que es sana cualquier iniciativa encaminada a un necesario debate sobre este asunto; pero deseo comentar algún extremo de lo argumentado.

Lo que primero me llamó la atención del artículo fue que el diputado Bono, buscando soslayar el dilema que le supone como católico votar a favor de este proyecto de ley, dice que en virtud de la encíclica Evangelium Vitae un parlamentario creyente puede apoyar "propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley (aborto) y disminuir así los efectos negativos", hipótesis en que supuestamente encajaría esa iniciativa legislativa que busca evitar "el número de embarazos no deseados" y abortos clandestinos. Olvidó quizás mencionar que, de acuerdo con el propio texto de la misma encíclica, dicha excepción se aplica sólo en los "casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número de abortos autorizados".

No hace falta un análisis demasiado sofisticado para comprender que en este supuesto no encaja una normativa que amplía "las garantías jurídicas de mujeres que deciden interrumpir su embarazo" y que permite a menores de edad abortar sin que medie la autorización de sus padres.

Por otra parte, resulta incompresible, cuando menos, sostener "la convicción de que en el seno materno se alberga una vida humana en formación que es digna de protección", para luego aceptar la posibilidad de acabar con la vida del embrión hasta las 14 semanas de embarazo, o cuando éste presentase "anomalías". Y, para que esto resulte incongruente, no hace falta ostentar credo religioso alguno, sino sólo aceptar la fórmula básica de nuestro teorema constitucional, la inviolabilidad absoluta e irrenunciable dignidad de la vida humana. Desde el momento en que hablamos de vidas humanas, no hay relativismos, ya no se trata tampoco de la innegable libertad de la mujer sobre su propio cuerpo, sino de la obligación que tenemos todos de proteger la vida de un individuo. ¿Es acaso esa vida menos digna por encontrarse en un periodo más temprano de desarrollo? O, más aún, ¿podemos desecharla, como si de un producto defectuoso se tratara, por adolecer de "anomalías"? No, simplemente no podemos aceptar todo ello sin menoscabar la esencia de nuestro sistema político y jurídico.

Hay, en verdad, una pregunta básica que subyace al debate: ¿es o no el embrión una vida humana digna de protección? Un tema casi inacabable, de múltiples dimensiones: bioéticas, filosóficas, científicas, etc. Y si así es, si tenemos a una persona desde el primer momento, entonces los dilemas quedan zanjados.

Yo estoy convencida de que hay una persona desde el momento de la concepción, pero presumo buena fe en quienes piensan distinto, porque sé que hay algo que tenemos en común la mayoría de quienes tomamos parte en ese debate: el respeto inapelable a la vida humana. Pero por ello creo que es necesario que entablemos un diálogo más directo, intentando depurar nuestros argumentos de las distorsiones ideológicas existentes. Lo que no se puede es dar credibilidad a quienes, aun a pesar de reconocer el carácter humano de un embrión, y por tanto digno, intentan cosificar la vida humana. Esto transgrede los parámetros básicos de la lógica constitucional.

Hay interrogantes muy hondas que merecen ser disipadas mediante un diálogo público y sincero. Pero creo que, en todo caso, hasta que se disipen completamente, nuestra única opción es respetar la vida del embrión. Nos basta para ello con seguir principios jurídicos básicos. ¿Es posible, al menos, darle preferencia a la preservación de la vida humana mientras subsistan las dudas? Sí. En Derecho Penal es conocido el aforismo indubio pro reo: en caso de duda el juez debe fallar a favor del acusado. En el ámbito laboral está su equivalente, indubio pro operario: en caso de duda debe preferirse la opción que más favorezca al trabajador. Lo mismo sucede con la legislación ambiental con el principio de precaución. Esto es así porque la libertad, el bienestar laboral y la conservación del medio ambiente son valores fundamentales de nuestro esquema constitucional. Entonces, si estamos de acuerdo en que la dignidad de la vida humana es el valor supremo, otorguémosle, al menos, al que está por nacer las mismas garantías que tiene el reo de un delito o incluso un árbol. Permitir la realización de cien o mil nuevos proyectos de vida es siempre preferible a arrepentirnos de truncar ilegítimamente uno solo de ellos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿POR QUÉ ESTA MUJER QUE LO QUE SE MERECE ES UN MONUMENTO TIENE QUE IR A LA CÁRCEL Y LOS VERDADEROS SINVERGÜENZAS DE ESTE MUNDO SE VAN DE ROSITAS? EL MUNDO ESTÁ DEL REVÉS.

Link: http://www.publico.es/internacional/272700/banquera/robin/hood/condena

La banquera 'Robin Hood'

La directora de una sucursal bancaria en Alemania sacaba el dinero de las cuentas de los clientes más ricos para ingresarlo en las de los más pobres
Como una Robin Hood moderna, robaba a los ricos para dárselo a los pobres. La directora de una sucursal del banco VR Bank en Bornheim, un pueblo de 1.500 habitantes muy cerca de Bonn, ha sido condenada a dos años de cárcel y a devolver 1,1 millones de euros por sacar dinero de las cuentas de sus clientes más adinerados e ingresarlo en las de los que menos tenían.

Erika B (nombre supuesto) llevaba toda una vida trabajando para el banco y desde 1990 era la directora de la sucursal en la pequeña y acomodada ciudad de Bornheim. Todos los días veía a gente en dificultades, que no llegaban a final del mes, que no podían reunir los avales necesarios para conseguir un crédito, mientras otros aumentaban mes a mes el saldo de su cuenta. Guiada por un espíritu de piedad y de solidaridad, esta mujer de 62 años encontró una solución: otorgar créditos encubiertos sacando el dinero de las cuentas de los más acaudalados para entregárselo a los que más lo necesitaban.

La estrategia era sencilla y aparentemente sin riesgo, pues los beneficiarios de ese dinero debían devolverlo y entonces ella lo reingresaba en las cuentas de sus legítimos dueños. De esta manera movió 7,6 millones de euros. Sin embargo, en algunos casos los clientes "pobres" no lograron devolverlo. Según el Bild, a esta Robin Hood le reclaman 1,1 millones que aún no han vuelto a las cuentas de las que salieron.

"Mi cliente no sacó ninguna ventaja, lo hizo sólo por piedad", afirmó su abogado en el juicio. La propia juez del caso reconoció que no era fácil juzgar y condenar a alguien que no se lucró con sus acciones y que lo hizo por ayudar a los demas. Pero al final ha sido condenada a dos años de cárcel que no tendrá que cumplir y a devolver los 1,1 millones que todavía le reclaman.

Difícil situación para una mujer que ha sido despedida y a la que le ha quedado una pensión de 1.000 euros al mes. Erika B ha tenido que vender su casa, su póliza del seguro de vida, todo en realidad para poder hacer frente a los pagos que le exigen. Y es que a veces hacer el bien sale muy caro.